martes, 15 de octubre de 2013

Un pequeño aparador reformado

¡¡Hola amig@s!!

Hacía ya tiempo que no me dedicaba a restaurar viejos muebles y lucirlos con toda su elegancia entre las paredes de mi hogar. Un día bajando a la bodega y viendo aquel aparador en mal estado, me pregunté si no podría "lavarle la cara" y acoplarlo en mi cocina.

Este tipo de restauración lleva tiempo y dedicación porque lo primero que hay que hacer es desmontar todas las piezas (puestas, bisagras, tiradores...) y empezar a lijar (¡¡una tarea que no me gusta nada!!).



Empieza el proceso de restauración:


Una vez el mueble esté bien limpio, le damos una capa del color elegido con un rodillo pequeño en las superficies planas y con brocha en los relieves. Yo elegí el color blanco satinado para darle un efecto moderno y nuevo. Cuando el mueble esté seco (un día) le damos una segunda capa. 




Pintamos también las baldas y los cajones de blanco. A los tiradores y las bisagras de metal le daremos otro color para que destaquen (en mi caso es un gris perla). Cuando ya esté todo seco, ensamblamos las piezas. Para el interior sin embargo, compré un papel adhesivo muy bonito con flores de colores.







  El resultado final es espectacular!!! Y mi cocina tiene ahora algo diferente muy llamativo!!





Muchas gracias a tod@s.